Hay ocasiones de regreso constante
en que no reconozco tu rosto,
tu cuerpo distante de vacios en ciernes
me esconde tu nombre y me olvido de todo
En esos momentos apago la luz
para buscarte impaciente,
abro tus labios a fuerza de besos,
encuentro tus manos, estrecho tu pecho,
bebo tu perfume y recuerdo.
Y es ahí y sólo ahí cuando pasado de noches
entre las ruinas del tiempo, los espasmos, las piernas
y el aire almendrado, que digo tu nombre...
Edna