Año II
sé que ocacionalmente alguien entraba, pero me gusta el dramatismo y decir que nadie me lee y llorar como quinceañera que no recibe su viaje a Europa y el convertible rojo.
no me prometeré a mi mismo: mi mismo subiré entradas con mayor frecuencia.
lo único que diré es:
Elvis vive en su música, en nuestros corazones y en parque de trailers en Wisconsin.
Intramar
Los continentes navegan sin rumbo dentro del mar,
el primer hombre tuvo la determinación de embarcarse
para salir de él.
Jacques du laruelle
La oceanografía habla de la plataforma continental
que marca la división de los mares y
soez ignora los dominios de Poseidón.
Insiste tercamente en la presión atmosférica
y la temperatura ambiental, dándoles el poder
que por derecho divino pertenece a Eolo.
Me he cansado de buscar
a las Nereidas celosas de Casiopea,
las islas del destierro del hijo de Laertes
y las tragedias perdidas de Tetis
en la hidrografía y la oceanología.
En la cinta transportadora oceánica
no se encuentran las almas de antiguos ríos,
la penumbra abismal no encubre
los verdaderos motivos de Perseo,
Ni las cuencas que ocupan el océano
son el llanto de los primeros dioses.
El último hombre que versó la realidad
de los mares quedó ciego.
Y con su vista se fue el imperio argivo,
la blanca espuma de Urano,
la sabia lengua de Hesíodo.
La ciencia no entiende de las costas Estigias,
de las olas: las diatribas, del nacimiento de Afrodita.
El mar es hidrodinámica, química molecular,
fauna bentónica, transportación de sedimentos,
piélagos, masas de agua, mantos, territorios y
arena.
Para los hombres de hoy
el mar es sólo una palabra
que se articula entre la sal del paladar
y el horizonte de los labios.
10 de septiembre
El agua se va llevando todo: las aceras,
los edificios, las calles, la gente con
sus deberes, con su destino inmediato.
Sólo pueden resguardarse bajo
las cornisas y paliativos esperar,
Mientras las gotas se filtran volando
para golpear sus caras con la furia
intempestiva de un grano de arena.
Veo autos averiados, tendidos
boca abajo en el agua, recuperándose.
En el cruce de una avenida
ventanillas abandonado,
una isla para cuatro personas
Y no es por miedo a ser cautivo
debajo de un puente.
No es por la ironía, nunca me importó
que la gente se quejara de la falta de agua
y ahora nos caiga en marejadas.
No es el aislamiento, nunca viajo,
y nunca nadie me visita.
Es la impotencia: la envidia: la desesperación
de no poder lloverme hasta el inconsciente:
redimirme.
lluvia: 09/09
Toda la ciudad está anegada.
Esta inundación me pega en el pecho,
me hace pensar en el fin de los tiempos,
y me doy cuenta que en el fin
de todas las cosas me haces más falta que nunca.
Sólo ha pasado un día y la ciudad ya está inmersa en
un lago, sus calles forman un rio, los autobuses
barcos, los peatones lancheros.
quizás sólo necesito mesura,
leer las figuras del techo y esperar
