Betancourt 93

0 comentarios
Construimos una casa entre dos habitaciones
decoramos las paredes
acoplamos nuestras camas
y dejamos que el ordenador decidiera
Nos dedicamos a ensuciar nuestra ropa
a discutir del tiempo antes de dormir
mientras el gato se acomodaba a nuestros pies
Esperamos la quincena para pagar los impuestos
comprar algunas plantas y llenar la alacena
Con el dinero que restó viajamos
teniendo la esperanza
de regresar pronto a nuestra casa

Primer encuentro

2 comentarios
salí a la calle
a la vuelta de alguna cuadra te encontré
pregunté tu nombre
hablé de la casualidad
y que de entre los quinientos mil habitantes
de esta ciudad
es muy probable que no nos volvamos a encontrar

Berna

2 comentarios

Él vivía en la casa donde se guardaba el coche,

cobraba la pensión y siempre estaba sentado en la calle,

con los mismos pantalones acampanados, botines,

camisa de cuello ancho, mirada pérdida

y caminar deforme,

todos los días sin excepción el mismo alcohólico y cojo.

Era el ejemplo perfecto de una vida desperdiciada,

el que todas las madres usan

para hacerte ir a la escuela,

conseguir un buen empleo.

Más de una vez mi madre me dijo:

¿quieres terminar como Berna

y ser un don nadie?

borracho a las ocho de la mañana

que te deje tu esposa,

ser un mantenido y no tener amigos,

arrastrar la pierna derecha

con las manos y el hígado derruido,

tener los ojos vidriosos y mala dicción.

Lo que realmente Berna causaba en mí

era un enorme miedo,

y por eso lo evitaba cuando lo veía,

y cruzaba la calle

y trataba de no verlo,

pero siempre estaba ahí,

recargado en el portón

de camino de mi casa a la escuela,

de mi casa a los parques,

de mi casa al resto de la ciudad,

siempre ahí,

recordándome que a la vuelta de cualquier error

iba a estar él, iba a estar yo.


Hoy la casa de Berna ya no es pensión,

Berna sigue ahí,

mirando a la calle desde una silla de ruedas.

Año II

3 comentarios
Este blog, que ni siquiera yo mismo visito, cumplió dos años ayer (nótese aquí el gesto metareferencial, pues no entro al blog ni el día mismo de su aniversario).
sé que ocacionalmente alguien entraba, pero me gusta el dramatismo y decir que nadie me lee y llorar como quinceañera que no recibe su viaje a Europa y el convertible rojo.
no me prometeré a mi mismo: mi mismo subiré entradas con mayor frecuencia.
lo único que diré es:
Elvis vive en su música, en nuestros corazones y en parque de trailers en Wisconsin.

Intramar

0 comentarios

Los continentes navegan sin rumbo dentro del mar,

el primer hombre tuvo la determinación de embarcarse

para salir de él.

Jacques du laruelle



La oceanografía habla de la plataforma continental

que marca la división de los mares y

soez ignora los dominios de Poseidón.

Insiste tercamente en la presión atmosférica

y la temperatura ambiental, dándoles el poder

que por derecho divino pertenece a Eolo.


Me he cansado de buscar

a las Nereidas celosas de Casiopea,

las islas del destierro del hijo de Laertes

y las tragedias perdidas de Tetis

en la hidrografía y la oceanología.


En la cinta transportadora oceánica

no se encuentran las almas de antiguos ríos,

la penumbra abismal no encubre

los verdaderos motivos de Perseo,

Ni las cuencas que ocupan el océano

son el llanto de los primeros dioses.


El último hombre que versó la realidad

de los mares quedó ciego.


Y con su vista se fue el imperio argivo,

la blanca espuma de Urano,

la sabia lengua de Hesíodo.


La ciencia no entiende de las costas Estigias,

de las olas: las diatribas, del nacimiento de Afrodita.


El mar es hidrodinámica, química molecular,

fauna bentónica, transportación de sedimentos,

piélagos, masas de agua, mantos, territorios y

arena.


Para los hombres de hoy

el mar es sólo una palabra

que se articula entre la sal del paladar

y el horizonte de los labios.


4 comentarios
Dime dónde puedo encajar,
dime dónde me pueden entender
que estoy harto de caminar entre los necios

10 de septiembre

1 comentarios
para Edna Orozco

El agua se va llevando todo: las aceras,
los edificios, las calles, la gente con
sus deberes, con su destino inmediato.

Sólo pueden resguardarse bajo
las cornisas y paliativos esperar,

Mientras las gotas se filtran volando
para golpear sus caras con la furia
intempestiva de un grano de arena.

Veo autos averiados, tendidos
boca abajo en el agua, recuperándose.

En el cruce de una avenida
hay un auto inmerso hasta las
ventanillas abandonado,
una isla para cuatro personas
con motor de cuatro cilindros.

No me gustan estos días de lluvia.

Y no es por miedo a ser cautivo
debajo de un puente.

No es por la ironía, nunca me importó
que la gente se quejara de la falta de agua
y ahora nos caiga en marejadas.

No es el aislamiento, nunca viajo,
y nunca nadie me visita.

Es la impotencia: la envidia: la desesperación
de no poder lloverme hasta el inconsciente:
redimirme.
Copyright © Molino de viento - Blogger Theme by BloggerThemes